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NOTICIA | Publicado el 25 feb 2021

El Port de Barcelona cierra 2020 con un resultado económico de 17 millones de euros a pesar de la pandemia

A pesar del impacto de la pandemia, el Port de Barcelona ha cerrado el ejercicio de 2020 con un resultado económico positivo de 17 millones de euros. Es una cifra importante a pesar de la bajada de ingresos debida a la reducción de tráficos y a las ayudas destinados a las empresas para parar la vez del COVID-19.

La factura que la pandemia ha pasado al Port de Barcelona en el año 2020 ha sido de cerca de 34 millones de euros. Así lo ha avanzado hoy la presidenta del Port de Barcelona, Mercè Conesa, en la presentación del balance del último ejercicio, un año atípico en el que “no hemos buscado hacer los mejores resultados económicos de la historia sino que hemos buscado la resiliencia”. Conesa ha recordado que “el apoyo a las empresas de la Comunidad Portuaria y al resto del tejido empresarial ha sido una de nuestras prioridades”.

El Port de Barcelona alcanzó en 2020 una cifra de negocio de 139 millones de euros, un 20% menos que el año 2019, cuando llegó a los 172 millones de euros. Este descenso es debido, principalmente, a la caída del tráfico total, que se ha traducido en una reducción del 25% de las tasas de utilización; a las bonificaciones aplicadas en las tasas de ocupación con motivo de la pandemia y que tienen a las terminales de pasajeros y contenedores y a los concesionarios del Port Vell como principales beneficiarios; a la reducción de la tasa de actividad por la disminución de los tráficos y a la eliminación del tope mínimo de actividad y al impacto indirecto por la caída de la tasa de ocupación.

A pesar del impacto que la COVID-19 ha tenido en los resultados económicos del último ejercicio, la capacidad de generación de recursos de la entidad (cash flow) se mantiene en niveles más que aceptables: 66 millones de euros (-32%). “Es importante que el cash flow se mantenga en una cifra elevada porque, para nosotros, es el dato más relevante, ya que los puertos nos autofinanciamos y con estos recursos generados tenemos que abordar la devolución de la deuda y la realización de inversiones,” ha recordado la subdirectora general de Económico y Financiero, Miriam Alaminos.

La inversión pública ejecutada por el Port de Barcelona en 2020 ha sido de 27 millones de euros, una cifra que está por debajo de las previsiones iniciales y que supone un retroceso del 56% respecto del 2019. “En este punto, me gustaría hacer mención de las dificultades que seguimos teniendo a la hora de invertir. Es más necesario que nunca eliminar las barreras administrativas que dificultan, y mucho, las licitaciones de obras en los puertos,” ha reclamado Conesa. Y ha garantizado que “esta es, claramente, nuestra apuesta: no sacrificar inversión pública, sino acelerarla”.

En el último año, el Port de Barcelona ha reducido de forma significativa su endeudamiento (-10%), que se sitúa en 160 millones de euros. Ahora, el ratio de endeudamiento se encuentra en un 11%, una cifra muy baja que sitúa a la institución en una situación de solvencia financiera para hacer frente a los retos de futuro.

Resultados de tráfico

Con respecto a los tráficos, estos han tenido un comportamiento muy desigual en función de su tipología y de la época del año. Los tráficos de mercancías, especialmente en los meses de abril y mayo, se resintieron con fuerza. Pero poco a poco se han ido recuperando y el año acabó con unos incrementos de dos dígitos, tanto en el tráfico total, que creció en diciembre un 23%, como en los contenedores, que lo hicieron cerca de un 25%. Aun así, en el global del año 2020 el tráfico total del Port ha sido de 59,5 millones de toneladas lo que significa un retroceso del 11,9%.

En el caso de los contenedores, el movimiento se ha situado muy cerca de los 3 millones de TEUs, con un descenso del 11%. “Aquí se tiene que destacar el comportamiento positivo de las exportaciones, que han cerrado 2020 en los mismos niveles que el año anterior”, ha puesto de relieve al director general del Port de Barcelona, José Alberto Carbonell. Por el contrario, los contenedores llenos de importación, a pesar de acabar el año con un crecimiento del 12% en el mes de diciembre, en el global del ejercicio caen un 11%.

En el apartado de líquidos a granel, el movimiento alcanzado el año 2020 ha sido de 12,9 millones de toneladas, con una caída del 20%. Y en el caso de los sólidos a granel, el año se cierra con un movimiento de más de 4 millones de toneladas, cifra similar a la de 2019.

En el ámbito del tráfico de automóviles nuevos, uno de los segmentos más afectados por el actual contexto de incertidumbre y crisis económica derivada de la pandemia, la caída del año 2020 ha sido muy significativa, situándose en un -38%, con 480.000 unidades movidas. En cuanto a la carga convencional, que mayoritariamente incluye el tráfico ro-ro, se ha registrado un movimiento de 347.000 UTIS, con un descenso del 16%. En este caso, las UTIs transportadas por las autopistas del mar sólo han caído un 2% (150.000 UTIs). El tráfico que ha recibido una golpe mayor por la pandemia ha sido el cabotaje, que cae un 24%.

La apuesta que el Port de Barcelona hace desde hace años por la intermodalidad y la sostenibilidad medioambiental ha dado como resultado un notable incremento de la cuota del ferrocarril en el transporte de contenedores y de automóviles. Así, el año 2020 se ha cerrado con cerca de 265.000 contenedores entrando o saliendo del recinto portuario en tren, cifra que supone un crecimiento del 6% con respecto al año anterior y que sitúa la cuota ferroviaria de contenedores cifras de récord: un 15%. Con respecto a los vehículos, se han transportado en tren 187.466 unidades, alcanzando otro récord, el 42% de cuota de mercado. Este transporte supone un ahorro anual de 51.000 toneladas de C02, eliminando 131.000 camiones de la carretera.

Cruceros y ferris

El pasaje ha sido el tráfico más afectado por la pandemia en el Port de Barcelona. El día 13 de marzo de 2020 se prohibió el tráfico de pasajeros y en el caso de los cruceros la prohibición sigue en vigor. Los ferris pudieron reanudar la actividad a finales de junio pero la situación de pandemia hace que el movimiento de personas siga estando muy limitado todavía. Así, el número de pasajeros cayó un 81%, pasando de 4,6 millones de pasajeros en el 2019 a 858.000 en el 2020. En el caso de los cruceros, la caída se sitúa en un 94%. Con respecto a los ferris, con 659.000 pasajeros, la caída ha sido del 56%.

Mercè Conesa ha pedido a las administraciones implicadas “unos protocolos claros para poder reanudar la actividad crucerística. Y no sólo porque un año más sin cruceros supondría en el puerto pérdidas por encima de los 11 millones de euros, sino porque es una industria muy importante tanto para Barcelona como para Cataluña. Y, sobre todo, porque este sector da trabajo a más 9.000 personas que ahora mismo están sufriendo mucho”. La presidenta del Port de Barcelona también ha recordado que el sector de cruceros aporta al PIB de Cataluña más de 560 millones de euros anuales y ha adelantado que ya se han iniciado las conversaciones con las autoridades sanitarias para fijar las condiciones de la vuelta a la actividad.

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